Alcalá de Henares, un viaje para saborear la historia: de las tapas cervantinas a la cocina de autor - El Periódico de España
Patrimonio Mundial de la UNESCO, cuna de Miguel de Cervantes y escenario de una tradición gastronómica que invita a sentarse a la mesa sin mirar el reloj. A solo 45 minutos del centro de Madrid, Alcalá de Henares propone una escapada en la que los siglos de historia se mezclan con el ambiente de sus terrazas, el placer de ir de tapas, los sabores de siempre y una nueva generación de cocineros.
Patrimonio Mundial de la UNESCO, cuna de Miguel de Cervantes y escenario de una tradición gastronómica que invita a sentarse a la mesa sin mirar el reloj. A solo 45 minutos del centro de Madrid, Alcalá de Henares propone una escapada en la que los siglos de historia se mezclan con el ambiente de sus terrazas, el placer de ir de tapas, los sabores de siempre y una nueva generación de cocineros.
En Alcalá de Henares, una mañana puede comenzar frente a una de las fachadas universitarias más bellas de España, continuar entre calles que conoció Miguel de Cervantes y terminar alrededor de una mesa, compartiendo unas tapas o disfrutando de una cocina que sabe combinar tradición y creatividad Y es que a unos 45 minutos del centro de Madrid, esta ciudad ofrece uno de esos planes que empiezan con la intención de pasar unas horas y acaban despertando las ganas de quedarse todo el fin de semana. Porque Alcalá no es únicamente un destino monumental. Es también una ciudad viva, universitaria, acogedora y con una personalidad gastronómica propia. Un lugar donde los restaurantes tradicionales conviven con propuestas contemporáneas, las barras forman parte de la vida cotidiana y los dulces conventuales conservan recetas que han pasado de generación en generación. Su mayor atractivo está precisamente en esa combinación: venir por Cervantes, dejarse sorprender por su patrimonio y descubrir que también hay muchas razones para volver a comer.
Para entender lo especial que es Alcalá de Henares hay que viajar hasta finales del siglo XV. Fue entonces cuando el cardenal Cisneros impulsó un ambicioso proyecto que cambiaría para siempre el destino de la ciudad: convertirla en un gran centro del conocimiento. Alcalá se transformó así en la primera ciudad del mundo diseñada y construida expresamente como sede de una universidad, un modelo que posteriormente inspiraría otros centros universitarios de Europa y América. Su excepcional valor histórico y cultural le valió en 1998 la inscripción de su universidad y recinto histórico en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Pero la importancia de Alcalá va mucho más allá de su arquitectura. Esta es la ciudad donde nació Miguel de Cervantes en 1547, el autor que acabaría regalando a la literatura universal a don Quijote y Sancho Panza. También fue un foco fundamental del humanismo, la cultura escrita y los estudios lingüísticos que contribuyeron al desarrollo y la definición del español.