El arzobispo de Oviedo reivindica en Alcalá de Henares la vigencia del legado de san Francisco de Asís - Asociación Católica de Propagandistas
Dos son los grandes motores que nos mueven en la vida: el amor y la esperanza. (Ángel Herrera Oria)
El acto tuvo lugar en el convento de las franciscanas clarisas de San Juan de la Penitencia, en Alcalá de Henares, con motivo de los 800 años transcurridos desde la muerte de san Francisco de Asís. Las palabras de Jesús Prieto, secretario del centro, y de la Hna. Mariuca, superiora de la comunidad anfitriona, sirvieron de preámbulo a las del obispo.
Monseñor Sanz expuso con piedad, claridad y belleza la virtud del carisma franciscano, herencia preciosa, como cauce para responder a la llamada de Dios que cada uno recibe, también en el mundo de hoy. Animó a vivirla con sencillez, cultivando la pobreza, la paz y la verdadera alegría, gritando con la vida el amor y la verdad del Evangelio para mostrarle a la sociedad, “a los que construyen de otro modo, contra Dios y contra el hombre, que hay una manera alternativa que humildemente los cristianos estamos queriendo enseñar”.
El coloquio posterior giró de nuevo en torno a esta idea de vivir este carisma, de vivir lo heredado hace 800 años y compartirlo en nuestro día a día, lo cual permitió a don Jesús profundizar con clarividencia y valentía en la misión que se nos encomienda como cristianos.
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